sábado, 30 de agosto de 2008

Encuentro

Él la buscó, la buscó y parecía perderla. Lo intentó. Aunque se detuvo, decepcionado. Ya no creía. Nunca creyó. Sin embargo esperó. Esperó y supo por fin encontrarla. O ella lo encontró a él, quizá. Fueron años para él. Se encontraron. Se mezclaron. Juntaron sus labios en una noche de estrellas cómplices, de nubes ausentes, de vientos partícipes. Todo se silenció. Sus bocas hablaban un lenguaje que ambos conocían. Se contagiaban de interés. Se entrelazaban cada vez más, aunque todavía apenas lo insinuaban. No sospechaban un futuro. O quizá sí. Lo ignoraban; disfrutaban del momento, se deleitaban de sus venturas. No medían sus actos. Era temprano para eso. El encuentro se consumaba, pensado desde hacía mucho tiempo. Ellos disfrutaban del uno al otro. El mundo se reducía a esas dos siluetas en la oscuridad de la noche. Soledad compartida. Y nada más. Ya habría tiempo para arrepentirse.

3 comentarios:

Fiorella dijo...

Qué final, simplemente eso.
"finalazo"
Como vos me dijsite "demasiado amor, demasiado: pero el final me compró"

locucho dijo...

¿Este es el que me decías? Tiene mucha más profundidad que el mío, y menos palabras. Tenías que tirar lo último casi como moraleja eh, no se, a mí me dio bastante adentro. Iba a decir más pero no, amerita una conversación.

Fiorella dijo...

Leerlo hoy me da de lleno. Leerlo de nuevo, digo. En este ahora.
Todos los textos tienen un tiempo infinito, el momento en que lo lees.
aaaaaaaaaa, te aprecio hasta el cielo. "sos el más bueno de todos"