lunes, 6 de abril de 2009

Volar

En serio te digo. Voy a volar. Lo decidí hace unos días. Me cansé de estar pisando esta tierra sucia, a veces un tanto húmeda, un tanto seca. Es así como opaca, sin gracia, a veces descolorida, de un tono amarronado, de un marrón muy fuerte. Me cansé de este marrón. Quiero alcanzar otras latitudes, quiero tocar otras superficies. Quiero conocer la arena. Quiero volar. Volar como lo hacen los pájaros. De día y de noche. Volar como nunca jamás voló nada ni nadie. Animal, pájaro, bicho o persona. Es simple lo que quiero. Quiero llegar arriba, allá lejos, y no volver hasta tocar lo azul del infinito. Tocarlo y sentirlo. Tocar una nube; sentir ese espacio denso y a la vez vacío. Quiero incluso abrir la boca y llenarme de nubes la garganta, como cuando era chica y comía en la plaza esos copos que yo creía de nubes, y tener ese recuerdo por siempre.

Quiero tropezar con las nubes... aunque pensándolo bien creo que quizá es un poco lejos. Con volar me conformo. Quiero volar con las alas bien abiertas -porque también quiero tener unas alas enormes que me salgan de las costillas (pero no así nomás, sino de forma natural, como las tienen las aves). No solamente tienen que ser grandes, sino también coloridas; alas monumentales. Quiero elevarme para luego caer en picada. Surcar el cielo, planearlo. Ir de aquí para allá. Quiero revolotear por sobre las cosas de este mundo, y porqué no de otro también, si es que tengo el coraje para hacerlo. Sólo es cuestión de animarme creo yo. Quiero conocer el mar, desde hace tiempo. Quiero volarlo todo; todos los mares, ríos y montañas, todas sus laderas y todos los márgenes de todos los ríos. Que no me quede ninguno por recorrer. Quiero que sean míos, al menos por un rato. Quiero ir de un lado a otro. Quiero observarlo desde arriba, contemplarlo todo, y conocerlo quiero. Volar como vuelan las aves, sin importar el rumbo. Solamente eso quiero.

Realmente creía que iba a volar.
Y voló.


1 comentario:

Mariel dijo...

Volá con las manos, con los ojos.